Anoche, tras ir a un casino de la costa argentina, pude observar lo que pueden generar, y las pocas chances de ganar que le dan a los jugadores que los visitan. Se ven cientos de cábalas en ellos, gente que parece estar enferma (varios deben sufrir ludopatía, sin duda) y escuchas a toda hora como las tragamonedas se quedan con todo lo que está alrededor, cual agujero negro. Y fue ahí cuando me pregunte, ¿Cuántos sueldos quedan ahí?, ¿Cuántos sueños se convierten en pesadilla?, y mas allá, ¿cuentas familias se fragmentan por su causa? Preguntas complicadas y desoladoras, en un país que parece ser el paraíso de los dueños de estos mega emprendimientos, y el infierno, al mismo tiempo, de la gente que queda atrapada en sus redes. ¿Está de acuerdo con los casinos, o cree que son un cáncer silencioso?
La industria del juego mueve miles de millones de pesos al año. La mayor parte de esa plata no queda ni en los bolsillos de los que juegan ni en las arcas del Estado.
En la Capital Federal, el lugar que mayor volumen de apuestas tiene es el hipódromo de Palermo con sus máquinas tragamonedas, que pueden ver pasar mil millones de pesos al año.
¿Quiénes son los magnates de Argenlandia? ¿Qué relación tienen con el Estado? ¿Por qué Argentina está entre los cuatro lugares del mundo con mayor volumen de apuestas?
¿Qué opina de los casinos?
Fuente: http://www.tn.com.ar/2009/12/01/politica/02053054.html


















