Según investigaciones recientes, aumentan los problemas de memoria en los jóvenes, a causa, entre otras cosas, del estrés. Se darían en la franja de los 20 a los 30 años, y dicen que es cada vez más común entre universitarios y ejecutivos. Les preocupa, por sobre todo, conseguir trabajo y luego conservarlo. Para más información, les presento un artículo de Victoria de Masi, publicado en el diario Clarín.
Estudiar y trabajar. Mantener el propio hogar o ayudar a la familia. Cuidar a la pareja y a los amigos. Proyectar un futuro mejor y mientras, surfear el presente. Hoy, los jóvenes tienen la agenda completa y la memoria, confirman los especialistas, comienza a fallar. La razón de estas “lagunas mentales”, tiene nombre: el estrés, enemigo invisible que corroe las cabezas y los cuerpos, y que ya dejó de ser patrimonio exclusivo de los adultos. La preocupación de los especialistas consultados por Clarín es que muy pocos registran que se olvidan actividades o que les cuesta concentrarse porque están agotados o muy presionados. Y si la consulta no se hace a tiempo, es más difícil revertir el cuadro.
“Me olvidé lo que te estaba diciendo”. “¿Cerré la puerta con llave?”. “No llego al parcial, mejor lo dejo para más adelante”. Frases típicas, según los especialistas, que pintan los motivos de consulta de muchos jóvenes de entre 20 y 30 años. Aunque las estadísticas en el país son pobres y hasta inexistentes, los expertos aseguran que hoy el estrés se instala antes de llegar a la adultez. “Las consultas de jóvenes de entre 18 y 30 años crecieron un 30%. Y siguen en aumento”, reconoce Daniel López Rosetti, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés (SAMES).
“Es muy común que se presenten pacientes jóvenes, ejecutivos o estudiantes universitarios con dificultades para memorizar, que postergan tareas o, directamente, evitan dificultades”, afirma Fernando Torrente, jefe de Psicoterapia Cognitiva del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO). “El hipocampo, región fundamental para el correcto funcionamiento de la memoria, es sumamente sensible a los efectos del estrés. Está asociado con la capacidad de lograr memoria y adquirir nueva información.
¿Cómo tratarlo? “El tratamiento de un trastorno de memoria en un joven depende de un buen diagnóstico que explique el porqué de la pérdida de memoria. Tratando la causa, el cuadro debería mejorar”, apunta Facundo Manes. Y agrega: “Sin dudas, cambiar ciertos hábitos de la vida cotidiana contribuyen a mantener el cerebro saludable y a reducir el riesgo de padecer deterioro cognitivo”. Cuidar la dieta incorporando alimentos variados con bajo contenido de grasas, hacer actividad física diariamente, chequear con el médico el estado de la presión y evitar el tabaco y el alcohol son algunos de los consejos.
Para más información: http://www.clarin.com/diario/2010/01/11/um/m-02117694.htm
¿Qué opina al respecto?


















